No existe ninguna fórmula ni teoría universal respecto a las uniones duraderas. Pero sí existen ciertas claves que toda pareja que quiera perdurar debe respetar.
Casi todos los libros sobre parejas que funcionan, escritos por psicólogos y consejeros matrimoniales, acaban citando una serie de ingredientes indispensables en ellas. Te resumimos esos factores en diez claves que toda pareja debería cumplir si quiere sobrevivir al paso de los años y a la rutina.
Una de las cosas más jartas y aburridas es la de terminar una relación. Cuando dices “tenemos que hablar”, es como concretar una cita con tu sepulturero o sacar a pasear a un anciano que no conoces. Es algo que simplemente no quieres hacer. Hay en juego muchos sentimientos, quizás meses o años de una relación que ya no funciona, no quieres herir a nadie, también quizá temes un poco la reacción de ella, aún no sabes como reaccionarás con lo que ella te diga. La idea para que la cosa salga bien (o mejor para tí y para ella) es que te prepares, tengas una estrategia, un plan, a continuación te doy nueve elementos para que tengas en cuenta si te cansaste de tu relación:
El flechazo es un arrebato pasional que altera profundamente, da un bienestar mágico y milagroso, y te cambia la vida de color.
¿Cada vez que lo ves tu corazón se acelera, el estómago te hormiguea y el sudor recorre tu hermosa anatomía? Entonces te tenemos una noticia: Cupido, ese inquieto niño con alas y ojos vendados, ha vuelto a hacer de las suyas y éstos son algunos de los efectos del dulce veneno de su flecha.
Un estudio elaborado por el Instituto italiano de Estadística (Istat) ha revelado que los italianos cada vez se casan menos.
No nos extraña, según han dicho especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que analizaron las implicaciones neurológicas del amor, este sentimiento dura máximo cuatro años y se caracteriza por ser un “estado demencial temporal”.
Cuando se inicia una relación de pareja se tiende a creer que esas pequeñas imperfecciones cambiarán con el tiempo o con la convivencia.
Sin embargo, la realidad es otra. No necesariamente quiere decir que las personas aumenten sus defectos con el tiempo, pero si quiere decir que el otro se volverá intolerante y que se sentirá defraudado al ver que su compañero no cambia.