Efectos sorprendentes de la alimentación en tu cerebro.

Escrito por Marc Orante

Psicólogo conductual y experto en relaciones de familia 

Si lo piensas, ese masa de tres libras en tu cabeza es realmente importante. Tu cerebro es un órgano que consume mucha energía, aproximadamente el 20% de la energía de tu cuerpo. Además, tienes 100 mil millones de neuronas microscópicas en tu cerebro que producen y envían más mensajes que todos los teléfonos del mundo juntos. Estas funciones cerebrales están directamente relacionadas con los alimentos que consumes.

El acceso cerebro-intestino es una red de comunicación entre el intestino y el cerebro que influye en tus emociones y decisiones. La dieta también desempeña un papel vital en el desarrollo del cerebro, especialmente durante el embarazo y los primeros años del desarrollo infantil.

Una dieta alta en alimentos prebióticos y fermentados, conocida como dieta psicobiótica, puede reducir los niveles de estrés percibido y mejorar la calidad del sueño. Esta dieta promueve la producción de una microbiota intestinal saludable que produce serotonina, una hormona precursora de la melatonina que regula nuestro reloj interno y ritmo circadiano.

La alimentación durante el embarazo también puede influir en el desarrollo del cerebro del bebé, como el cierre del tubo neural y la memoria y el aprendizaje a largo plazo. El ácido docosahexaenoico (DHA), presente en la leche materna y pescados grasos como el salmón, el atún y la caballa, se ha asociado con un mejor desarrollo del lenguaje, la cognición, las habilidades sociales y motoras en los niños.

La dieta mediterránea, que incluye una ingesta adecuada de frutas, nueces, vegetales, cereales, legumbres y pescado, también se ha relacionado con beneficios para la salud cerebral, especialmente debido a su contenido de ácidos grasos omega-3.

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El tipo de alimentos que consumes también puede afectar tu sueño y rendimiento cognitivo. Las comidas altas en carbohidratos simples, como azúcares y harinas refinadas, pueden afectar la calidad del sueño. Por otro lado, consumir carbohidratos complejos que contienen fibra puede ayudarte a tener un nivel de azúcar en la sangre más estable y un sueño más reparador.

Además, una alimentación rica en flavonoides, sustancias naturales con propiedades antioxidantes, se ha asociado con una disminución más lenta del deterioro cognitivo en personas mayores.

Es importante tener en cuenta que nuestro cerebro y bienestar general no solo dependen de la dieta, sino también de otros factores como la actividad física, la hidratación, el sueño adecuado y las relaciones sociales.

Mejorar la salud cerebral no es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana, pero puedes comenzar ahora mismo introduciendo comidas amigables con el cerebro, actividad física y una rutina de sueño adecuada en tu vida diaria. Recuerda que eres importante y que tu cerebro también importa.